21/10/2014

BEATRIZ FIGUEROA, OUTRAVOLTA

Mais a indignidade do PP, que no Congreso rexeitou por segunda vez a nosa proposición, sempre hai espazo para a esperanza. A vontade de defender ás persoas diagnosticadas de cancro debería estar por riba de consideracións partidarias, pero hai lumpens morais, como a xentalla que votou en contra no Congreso. Adxunta vai a admisión a trámite no Valedor do Pobo. Parabéns a Beatriz.

13/10/2014

¿Cómo subir los salarios? Solo el IPC garantiza el poder adquistido (Publicado en "La Voz de Galicia" domingo 12 octubre)

Los organismos internaciona¬les —en particular la OCDE y la OIT— están esta temporada expre¬sando lo que todos ya sabemos: la desastrosa ejecutoria del Gobierno de España y de las Administracio¬nes autonómicas en las políticas ac¬tivas de empleo. Las constantes alu¬siones a que es necesario mejorar la eficiencia de los servicios públi¬cos de empleo, los modelos de co¬locación, la política de subvencio¬nes al empleo o la aplicación de la garantía juvenil ponen de manifies¬to la incompetencia de nuestra cla¬se dirigente.

Pero estas consideraciones han quedado ocultas ante los grandes titulares y ante el énfasis que el director general de la OIT, Guy Ryder, ha puesto en que era nece¬sario un incremento de los salarios en España. El documento de esta institución España, crecimiento con empleo está repleto de matices y es susceptible de muchas críticas. Con todo, contiene reflexiones muy valiosas. En cuanto a los sa¬larios, pone de manifiesto la cono¬cida reducción de los mismos, no ya en términos reales, sino también nominales. Como ya comenté en otras ocasiones, el Gobierno espa¬ñol ha apostado, para recuperar la competitividad, por un modelo que aúne la seguridad jurídica de un Estado miembro de la UE y los salarios de un país bananero. Sin duda, han crecido las exportacio¬nes, pero se ha desplomado la de¬manda interna.

Desde el punto de vista de las re¬laciones laborales, la OIT enfatiza el descenso de la tasa de cobertura de nuestra negociación colectiva, por motivos ligados a la reforma del 2012. Básicamente, por la prefe¬rencia por los convenios de empre¬sa, por unas reglas de inaplicación muy poco rigurosas y por cierta invitación hacia las prácticas in¬formales que destila dicha reforma. Eso es grave en un modelo de nego¬ciación como el nuestro, que pre¬cisamente tenía entre sus puntos más fuertes que amparaba a más del 70 % de la población activa. Y el informe acentúa también que una tendencia hacia la descentra-lización del sistema incrementa las desigualdades y las injusticias en los salarios. Son las verdades del barquero, pero a veces es necesario que las escriba una prestigiosa ins-titución internacional.

PRODUCTIVIDAD

La recomendación de la OIT es con¬tundente: que suban los salarios «tanto como permita la producti¬vidad». En este escenario parece ser que se está renovando el acuerdo sobre negociación colectiva, que en su nueva versión debe cubrir el trienio 2015-2017. Poco ha trascen¬dido de la negociación, más allá de ciertas invocaciones recíprocas al esfuerzo de todos. La moderación salarial se asume como valor com¬partido de sindicatos y patronal, en unos términos que parecerían augurar un rápido entendimiento. Pero, a partir de ahí, se plantean la dificultades de la letra pequeña. La parte sindical quiere referenciar los incrementos salariales al IPC e introducir cláusulas de garantía salarial, aunque tomando en con¬sideración los factores de produc¬tividad y las propias circunstancias económicas de cada empresa. Todo con grandes protestas unánimes de que el primer objetivo debe ser no entorpecer la creación de empleo.

La música no suena mal, pero son necesarias algunas precisiones. La invocación a la productividad en el informe de OIT constituye un límite, no un parámetro de medi¬ción. No se pone en entredicho que deban existir complementos sala¬riales vinculados a la misma. Pero he leído en demasiadas ocasiones a economistas y a aprendices de expertos en relaciones laborales de¬fender que las revisiones salariales se referencien a la productividad y a los resultados de las empresas.
No estaría mal, pero eso solo puede funcionar en sistemas de relaciones laborales—como el ale¬mán— basados en la participación y en la implicación de los traba¬jadores. Porque, ¿está la empresa dispuesta a abrirle los libros de cuentas a los representantes de los trabajadores? ¿Pueden estos tener la seguridad absoluta de que no hay contabilidades B, tarjetas opacas u otras circunstancias sobradamente conocidas? Negociar a partir de ta¬les parámetros de productividad o resultados requiere mucha buena fe, mucha confianza recíproca y mucha transparencia informativa. Es decir, no me parece que concu¬rran las circunstancias objetivas, sin perjuicio de que sea necesario avanzar en que se configuren en¬tornos de mayor empatía.

INVOCAR LA INFLACIÓN

Por consiguiente, me parece razo¬nable —y necesario— invocar el IPC y garantizar el poder adqui¬sitivo de la clase trabajadora. Es más, auguro que a la parte empre¬sarial la propuesta no le va a causar demasiado rechazo. Es la historia de los años de crecimiento de la pasada década repetida: dosis de seguridad para los trabajadores a cambio de moderación salarial para las empresas. En épocas de crecimiento débil, tal vez tenga dificultades, que pueden soslayar¬se con las convenientes cautelas. Pero creo que es lo razonable y lo esperable. Por supuesto, sin negar que hay que mejorar cuantitativa y cualitativamente los complemen¬tos ligados a la productividad.

Y hay otro ingrediente más en el informe de OIT que no debe pasar desapercibido: su preocupación por que mejoren los mecanismos de representatividad de los traba¬jadores en los niveles más descen¬tralizados. También este pequeño detalle tiene mucho que ver con la reducción salarial que hemos pade¬cido los últimos años, a causa de que los acuerdos y los convenios de empresa se negociaban con repre¬sentaciones sociales muy débiles y muy vulnerables. Nuestro Esta¬tuto de los Trabajadores necesita una reforma urgente del modelo de comités de empresa y delega¬dos de personal. Porque uno de los pilares en los que se ha sustentado la reforma del 2012 ha consistido en remitir los centros decisorios de la negociación colectiva a los ámbitos en los que los mecanismos representativos de los trabajadores brillan por su ausencia. Si se quiere reforzar el nivel empresarial como ámbito de negociación colectiva, habrá que garantizar la existencia de representantes con derechos en el mismo.

Con todo, que el diálogo social fluya con normalidad es un sig¬no esperanzador, muy a pesar de los destrozos que la reforma del Partido Popular causó en nuestro modelo de relaciones laborales. Habrá un tiempo en el que las he¬ridas cicatricen, se restablezcan los entornos de convivencia tra¬dicionales y se generen marcos de relaciones laborales más eficientes, integradores y equitativos.

Jaime Cabeza Pereiro

11/10/2014

EL ASUNTO CACHALDORA



Como elemento concatenado a la entrada anterior, el Abogado General ha dictado sus conclusiones sobre el asunto Cachaldora Fernández el 9 octubre 2014. Se dirá que no suponen una contestación a la sentencia del Tribunal Constitucional porque, a fin de cuentas, versan sobre el principio de no discriminación, no sobre el de igualdad. Bueno, tanto da.

Habrá que esperar desde luego a la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, pero, si mantiene la postura del Abogado General, habrá que hacerle otra poda a la normativa española de Seguridad Social por lo que respecta a los trabajadores a tiempo parcial. Es decir, habrá sido declarada discriminatoria por razón de sexo la regla consistente en que los períodos de laguna deben integrarse con la proporción de la base mínima correspondiente al contrato a tiempo parcial anterior a la laguna.

Parece que la defensa de la Seguridad Social consiste en que la regla no puede considerarse discriminatoria, sino que es aleatoria. Resulta bastante chusco, porque en el fondo está defendiendo ante el Tribunal de Luxemburgo que tiene algo de arbitraria. O, lo que es lo mismo, lo contrario de lo que acaba de decir el TC.
Quizá el argumento del Abogado General acerca de que la regla es discriminatoria parezca demasiado escueto. Pero es muy cierto. Los datos que da el Gobierno español, lejos de desmentir, muestran claramente que hay impacto adverso hacia las mujeres: la regla ha afectado a 5657 hombres y a 5129 mujeres. Por lo tanto, a más hombres que mujeres, pero a un porcentaje sensiblemente más alto de mujeres ocupadas que de hombres ocupados.

Es obvio: las mujeres abandonan en muchos casos el trabajo a jornada completa para la crianza de hijos o el cuidado de familiares. Por lo tanto, los períodos de laguna los integran a posteriori con las reglas que aquí se combaten. Quien no quiera verlo es un poco necio.

Me vienen a la memoria ahora los autos del TC que inadmitían cuestiones de constitucionalidad “por notoriamente infundadas” relativas al cálculo de bases reguladoras –vg., por incapacidad permanente- en los casos de trabajadoras que habían reducido la jornada por guarda legal. Para la mayoría –a salvo de los honrosos votos particulares- era obvio que no había discriminación indirecta de la mujer. Bueno, parece que al abogado general no le parece tan obvio.

En fin, a esperar noticias del Tribunal. Entretanto, por segunda vez adjunto una foto de Fernando Lousada, factótum de esta cuestión prejudicial, ¡mira que le había dicho veces que se cortara el pelo en cuarto menguante!

7/10/2014

OUTRO NOVO DESACERTO DO TRIBUNAL CONSTITUCIONAL



O Pleno do Tribunal Constitucional ditou onte unha sentenza que se esparaba con interese. O Tribunal Supremo prantexara cuestión de constitucionalidade en relación co sistema de encher períodos sen cotización –lagoas- dos traballadores que anteriormente prestaran servizos a tempo parcial. Como queira que, no caso de traballadores a xornada completa, a lagoa se colmaba aplicando para o cálculo das correspondentes bases reguladoras a base mínima existente, a normativa controvertida optaba por idéntica regla, pero en proporción á xornada desenvolvida no último contrato previo á lagoa.

Segundo o Tribunal Supremo, este sistema é contrario ao principio de Igualdade, ao de non discriminación e á interdicción da arbitrariedade. Porque penaliza aos traballadores por un factor aleatorio, como é que o último contrato fose a tempo parcial, aínda que na sú vida laboral prevaleceran as cotizacións a xornada completa. E pode beneficiar a alguén na situación inversa: que case sempre traballou a tempo parcial, pero que o seu último contrato, mesmo de moi curta duración, fora a tempo completo. Polo demáis, á vista da feminización do traballo a tempo parcial, cabe que a norma incurrise en discriminación indirecta por razón de sexo.

O Tribunal constitucional rexeita a cuestión de constitucionalidade nunha sentencia que contén unha argumentación moi discutible. Desbota a xuízo de non discriminación polo feito de que o demandante era un varón, de tal xeito que a resposta a esta cuestión non tiña incidencia en relación co concreto caso prantexado. O que, como subliña o voto particular do maxistrado Xiol Ríos non é certo, porque unha norma que produza unha discrminación indirecta debe ser declarada nula, e polo tanto inaplicable tamén a casos nos que a persoa afectada non pertence ao colectivo vitimizado.

No que se refiere á suposta vulneración do principio de Igualdade, tampouco a argumentación do voto maioritario é convincente. Fai un repaso da normativa de cotización, con particular atención á reforma de 2011 e ás reglas de integración de lagoas. E baséase na STC 253/2004 para concluír que o principio de contributividade debe ser criterio abondo para diferenciar as integracións de lagoas segundo o anterior contrato fose a tempo completo ou parcial. Porén, habería que recordar que os efectos aplicativos da norma producen un tratamento perxudicial a persoas que, no que se refire a carreiras de cotización, non teñen necesariamente achegas ao sistema menores que outras que se benefician da integración de lagoas “a tempo completo”. Iso, ademáis, sen que haxa en apariencia unha xustificación razoábel e xustificada.

Polo demáis, cando está en xogo o principio de non discriminación por razón de sexo, o principio de contributividade do sistema non pode valer como xustificación, como ten expresado o Tribunal en máis dunha ocasión. Mesmo, implícitamente, na sentencia 61/2013, do 14 de marzo. Ben é certo que o Tribunal arroeda este problema polo expediente de non entrar no xuízo de non discriminación. Con todo, o argumento do TS de que a norma controvertida, por aleatoria, é arbitraria, ten moita forza persuasiva, que desde logo o TC non desmonta cunha magra argumentación de contrario.
Dialécticamente, o Tribunal Constitucional admite que pode haber outras interpretacións da norma que non conduzan ao resultado inxusto que salienta o Tribunal Supremo, aínda que non as valora porque isa é unha cuestión de legalidade ordinaria. Como declaración de intencións, estaría ben, se non fose porque logo o se posiciona militantemente pola interpretación que defende o TS.

É unha mágoa esta sentenza, porque implica un claro banzo atrás na protección social dos traballadores a tempo parcial. Menos mal que aínda está pendente de fallo no Tribunal de Xustiza da Unión Europea o asunto Cachaldora, no que se vao valorar se este sistema de enchemento de lagoas é congruente coa Directiva 79/7/CE. Algúns estamos moi esperanzados co fallo de Luxemburgo. É unha magoa que este non fose anterior á sentenza do Tribunal Constitucional, porque se así sucederá outro galo cantaría. Como sucedeou co binomio sentencia Elbal Moreno-sentenza 61/2013. Alguén cree sinceiramente que a fundamentación xurídica e o fallo da STC 61/2013 sería a mesma se non fose precedida de Elbal Moreno? Por certo, é moi expresivo o mesto silencio que o voto maioritario fai desta sentenza do 2013.

Á marxe destas disquisicións, o certo é que este novo pronunciamento ten unha doutrina inxusta, discriminatoria e arbitraria. O que xa denunciara no seu día o Auto do Tribunal Supremo. Con todo, para salientar o positivo, achegamos nesta entradiña unha Imaxe de Xiol Ríos, o illado autor do voto particular.

18/9/2014

INSTITUTO DE LA MUJER Y PARA LA IGUALDAD DE OPORTUNIDADES



Hoy ha entrado en vigor la Ley 15/2014, de 16 de septiembre, de racionalización del Sector Público y otras medidas de reforma administrativa. Una de las medidas que introduce consiste en una re-estructuración de calado del Instituto de la Mujer, que pasa a ser también “para la igualdad de oportunidades”. La esencia de la reforma consiste en habilitarlo como órgano competente de las demás causas de discriminación prohibidas e incluidas en las Directivas 2000/43/CE y 2000/78/CE –origen racial o étnico, edad, discapacidad, religión, orientación sexual-. He leído algunos comentarios bastante superficiales al respecto que me invitan a formular algunas reflexiones sintéticas:

1ª.- Es razonable que la lucha contra la discriminación se centralice en un único órgano administrativo con competencias generalistas sobre todas las causas. Así se hace, desde luego, en los Estados europeos con mayor tradición jurídica en torno a las políticas antidiscriminatorias. Póngase el ejemplo del Reino Unido y su Equal Opportunities Commission, o la homóloga institución holandesa. Es la opción más apropiada para afrontar la discriminación estructural, luchar contra la discriminación múltiple e intersectorial y formular políticas realmente inclusivas.

2ª.- Resulta la alternativa viable para paliar el bajo perfil institucional que tienen las discriminaciones diferentes de la sexista y por origen racial o étnico. Las demás hasta ahora carecían en el ámbito público de un organismo referencial, a causa del bajo perfil de la Directiva 2000/78/CE y del poco compromiso real de nuestra real-politik acerca de estas demás causas postergadas. Muchos de los mecanismos de defensa horizontal de la discriminación sexista serán a partir de ahora más exportables a las mismas, con los efectos positivos que de ello se podrían derivar.

3ª.- Las voces críticas que han aflorado desde el movimiento feminista en torno a esta reorganización temen, razonablemente, que la lucha contra la discriminación por razón de sexo pierda realce y protagonismo como política transversal en nuestro país. Los temores son fundados, porque la derecha se ha encargado de que así sea. Pero es evidente que este paso atrás no debería verse potenciado por una reorganización unificadora. En definitiva, la no discriminación por sexo se ha construido a partir del ideal de la mujer blanca heterosexual y de clase media, sin que asomen en grado suficiente las identidades complejas de mujeres de minorías raciales, o miembros de minorías religiosas, o lesbianas, o mayores, o inmigrantes, por aludir a las yuxtaposiciones más frecuentes. Son realidades emergentes en nuestro país. Esta discriminación sistémica se combate mejor con un órgano unitario.

4ª.- Pero la reforma es preocupante, porque asoma claramente un objetivo de debilitar la lucha contra la discriminación, no de fortalecerla. No es tranquilizador que el Consejo para la eliminación de la discriminación racial o étnica se convierta en una sucursal del Instituto. Es decir, la Ley mantiene un claro protagonismo de la discriminación sexista, que es la realmente contemplada, en tanto que las demás son meras adherencias, competencias accesorias del órgano. Algunas expresiones de la ley invitan a pensar que la misión del Instituto en relación con las causas postergadas será poco más que ninguna: una difusa atención poco comprometedora. Pero que puede difuminar su tradicional identidad de órgano de defensa y promoción de los derechos de la mujer.

5ª.- Claramente, el sesgo “racionalizador” es, en realidad, una tendencia de ahorro y de adelgazamiento de la Administración. La Ley expresamente dispone que las modificaciones en modo alguno pueden suponer un incremento del gasto. Es decir, el Instituto tendrá que afrontar objetivos más amplios con los mismos magros recursos. En este contexto, no cabe dudar de que la verdadera intención de la mayoría absoluta del Parlamento no es otra que cumplir el expediente y no comprometerse. La lucha contra la discriminación a la derecha siempre le ha importado un bledo.

6º.- Por desgracia decayó el proyecto de ley sobre las demás causas de discriminación presentado por el Gobierno de Zapatero. En los tiempos gélidos que corren, el viento es muy frío para las personas mayores, para las minorías raciales o étnicas, para los LGTBI…Para todo el mundo, excepto para las minorías privilegiadas.

15/9/2014

REFERENDUM EN ESCOCIA


He leído estos días tantas protestas sobre la diferencia entre Escocia y Cataluña que me parece necesario decir unas cuantas obviedades. Ahora estoy escuchando en BBC Parliament el tributo al fallecido líder unionista Ian Paisley . Es casi una casualidad histórica que la muerte de este carismático líder político y religioso coincida con el referéndum del 18 septiembre. Ahora escucho a los miembros del DUP –su partido- hablar, después de incluso haberme sorprendido de cómo su acérrimo oponente y al mismo tiempo vice-presidente de su gobierno Martin McGinnes se haya referido a él como “my friend”. Pero, claro, en UK se hace política, y no la basura que se hace en el Reino de España.

¿Quién ha convocado el referéndum? Nada menos que un primer ministro tory, David Cameron ¿Alguien se imagina a un político de la derecha española convocando un referéndum sobre la independencia de Cataluña? Evidentemente no. Los tories pueden ser muy de derechas, pero antes son demócratas, no como los del Sur. Claro, en España no hay conservadores, sólo unos tipos autoritarios que no aceptan el reto de la democracia.
¿Qué ha hecho la reina Elizabeth ante las presiones de que se manifestara por el voto negativo? Expresar su absoluta imparcialidad. Se dirá que no se cuestiona la condición suya de reina de los escoceses, pero hete aquí una monarquía radicalmente neutral, lejos de los impertinentes comentarios que tenemos que escuchar de nuestro jefe del Estado –al menos, del anterior-.

En cuanto a Escocia, curiosamente aquí no se amenaza a los del “yes” con unas consecuencias desfavorables sin cuento. No es objeto de gran debate la continuidad de Escocia en la UE. La única música discordante que se escucha es la de los “músicos de aldea” del directorio de la UE. El debate aquí es enormemente práctico, centrado en cuestiones económicas, de mercado y de país. Por supuesto, entran en juego elementos emocionales, y aquí claramente Alex Salmond y el SNP han ganado claramente la partida, sin duda por cierto grado de torpeza de los partidarios del “not”, que han hecho una campaña más bien en negativo.

El problema de Cataluña no es el Escocia por la sencilla razón de que la calidad democrática del Reino Unido y la del Reino de España no es la misma, esa es la gran diferencia. No se trata de que gane el sí o en no, sino de que la democracia se haga real. Yo no quiero una Cataluña independiente, quiero a los catalanes y un Reino de España sin ellos sería menos habitable. Pero me parece intragable todo este discurso moral sobre la unidad de España. Como si esa unidad fuese un valor moral en sí mismo. Algunos quisiéramos que, como mucho, fuera un valor democrático.

Lo más insultante de opiniones como la de la editorial del País de hoy es que haga referencia a las fronteras del 1707 en las Islas. Pero, ¿es que hemos olvidado cuándo nace el Estado español como entidad de suyo? A algún creador de opinión habría que recomendarle la lectura de algún texto divulgativo, como “Reinos Desaparecidos”, de Norman Davies, A ver si nos enteramos de algo.

Ahora escucho a la secretaria general del TUC Frances O’Grady en el congreso anual, este año en Liverpool. Es terrible el proyecto desregulador de los tories, sin duda alguna. Es terrible que el índice de cobertura de los convenios colectivos en el sector privado haya caído al 16 por 100. Sin duda, aquí hay muchas paradojas. Pero, al menos, hay un poquito más de democracia. Desde luego, muy imperfecta, pero suficiente como para darnos sopa con ondas. Por cierto, quizá la paradoja de un hipotético sí es que daría paso a un gobierno laborista de Escocia, no a uno del SNP.

6/8/2014

NON A FILGUEIRA VALVERDE


Levo semanas lendo artigos a prol ou en contra de que se lle adique o día das Letras Galegas, o 17 de maio 2015, a Filgueira Valverde. Eu non son un especialista na súa obra. Apenas a coñezo e, desde logo, non dubido dos seus merecementos académicos. Non me gabo da miña ignorancia, é un feito que recoñezo e xa está.

Con todo, rexeito que se lle homenaxee. Quérolle ben á Academia e, en particular, a algún dos seus membros que con seguridade defenderon a súa candidatura. Comparto que hai que optar por unha celebración integradora na que caiban diferentes opcións. Desde logo. Nunca se concebiu o Día das Letras en defensa dunha determinada concepción partidaria. Abonda con coñecer como e cando naceu.
Pero homenaxear a un connotado franquista é moito máis do que se debe aceptar. É verdade que houbo moita connivencia, moito medo, moito silencio. Pero non tanta adhesión inquebrantable aos principios do movemento. Non na miña contorna, cando menos. As deslealdades da xente foron máis por omisión que por acción. Así sucedeu en Galiza, cando menos na época en que o señor Filgueira Valverde exercía cargos nada secundarios, que son desde logo testemuño dunha adhesión cainita ao réxime xenocida.

Eu non deixo de respectar ás persoas que se implicaron nese réxime pero que logo se decataron de que seu tempo político rematara. Mesmo teño unha boa relación con algún deles. Pero sinto unha especial zuna desta xentalla que logo se reconverteu nun falso demócrata e quixo ser alguén no Estado das Autonomía, como este señor ao que lle van adicar o 151 aniversario de Cantares Galegos. Iso non é acepable nen digno, por máis que moitos percorrerar o mesmo atallo.

Non cabe, desde logo, separar en bos e malos, pero si ter a mínima sensibilidade histórica para nunca homenaxear a alguén que participou activamente neste oprobio. Por moito que defendera a lingua galega, non defendeu as mínimas reglas de convivencia democrática. Antes ben, pertenceu a unha organización estatal incompatible cos valores éticos e cidadáns que hoxe dicimos todos que defendemos. Pero a ledicia con que algún membro da Xunta de Galiza –non o presidente, ao que esta discusión lle queda moi grande- recibiu a sía designación di moi pouco dos seus valores democráticos.

O Día das Letras non é unha celebración de especialistas. É unha das poucas datas nas que un pensa que a xente abre algún libro na nosa lingua. Por iso, a escolla da persoa ten moita importancia, como cuestión cívica. A mensaxe é desoladora. Como se non houbera escritores, de todas as opción políticas, que lembrar! Pero non a alguén que non foi exemplo cívico, todo o contrario. Sen entrar en decisións concretas que adoptou ou que permitiu que se adoptaran. Eu renego de Filgueira e dos seus conmilitóns. E non me teño por sectario. Pero hai concepcións da vida que non se debe permitir que agromen de novo.

27/7/2014

TRABALLO DECENTE



Que o outro día Guy Ryder, director de OIT, aludira en Madrid ao traballo decente e á necesidade de afortalar o diálogo social constitúe unha evidente réplica á euforia gubernamental verbo dos datos do emprego relativos ao último trimestre segundo a Enquisa de Poboación Activa.

Andaba onte á tardiña apañando as primeiras béveras da figueira en Ove cismando nestes temas cando me chegou esta mensaxe banal do novo líder do PSOE de que vai derrogar a reforma laboral do 2012. Eu non teño claro que vai derrogar e que non -sospeito que pouco-, pero son dos que desconfío da xente que promete seguir a política do caranguexo e camiñar cara atrás. Máis ben, haberá que prantexar en positivo como definir o emprego de calidade ou, en termos da OIT, o traballo decente.

A recuperación do emprego, da que xa falei abondo no anterior post –por certo, días antes da publicación da EPA, pero do que moi pouco teño que corrixir-, é unha realidade cuantitativa. O incremento da poboación activa constitúe, claramente, unha mensaxe de esperanza dun cambio de ciclo económico. Sen dúbida, o andazo do desemprego non remitiu, pero deu un pequeno respiro: As sinais son aínda moi febles, pero apuntan a unha mellora da situación.

O que suxire a pregunta obvia dos alicerces que van soster a recuperación da normalidade no emprego. A estas alturas, ninguén que teña unha faragulla de bon senso pode defender que a reforma laboral do 2012 está a servir á dita recuperación. Por suposto, tampouco a vai atrancar. Digamos que no curto prazo facilitou os despedimentos pero, a día de hoxe, ten un efecto neutro, como dúas liñas que corren paralelo: a da lexislación laboral e a do emprego.

Cousa distinta é que deixa en herdanza un marco normativo esnaquizado, desequilibrado e inxusto. Unhas relacións colectivas desfeitas, menos eficaces e menos construtivas. Unhas relación individuais desiguais no marco dun contrato con forte subordinación e con moi poucos contrapesos democráticos. E, en xeral, un Dereito do Traballo do que xa non se pode falar de “estatuto” dos traballadores, senón dunha lei que promove o autoritarismo da empresa e a defensa dos intereses desta.

Pero a calidade do emprego comeza coa regulación do traballo atípico. Se algo é aberrante na normativa dos últimos anos é o xiro que se lle deu ao precariato, moito máis lumpenproletariado do que endexamáis foi. Incrementouse a dualidade do mercado de traballo, a inestabilidade no emprego, a eventualidade inmediata. É dicir, a clase traballadora funxible. Este é o piar no que se está a construír a recuperación do emprego. As cifras da EPA son inequívocas nesta liña. E está a xermolar o mesmo enxendro de sempre, no que a contratación atípica moi cedo vai superar a terceira parte da poboación activa, neste eterno retorno ao que nos conducen estos profetas das reformas laborais eficientes.

E, aínda máis: cando chegue outravolta un ciclo económico desfavorable, España será de novo a campeona mundial da destrucción do emprego. Deste emprego cutre, máis que nunca cutre, que enxendrou a reforma laboral do 2012. Non cómpre ser un xenio para prognosticar que isto sucederá de novo, grazas á estulticia dos nosos gobernos. Dos que o que temos hoxe é, de lonxe, o peor de todos.

Hoxe rematei de ler “Un mundo aparte”, de Herling-Grudzinski, unha autobiografía dos campos soviéticos de traballo. Constitúe un testemuño brutal de como se lles fai ás persoas perder a dignidade toda. Era outra época da historia, pasada pero de coñecemento necesario. Por suposto, non quero dicir que nen de lonxe o que temos aquí se poida parecer a aquilo. Pero, feita a disculpa, si que cabe engadir que, cando a un traballador se lle despoxa da súa dignidade, convírtese nalguén sumiso, sometido á vontade allea, insolidario e disposto á delación dos compañeiros. No fondo, é o personaxe que busca a reforma do 2012, alguén que, nun marco de traballo indecente, perda toda a vinculación de clase.

Por todo isto, non son tempos de celebración, senón de propor cambios, na esculca do traballo decente. As declaracións fundamentais da OIT, comezando coa de Filadelfia, conteñen un núcleo de obxectivos moi claro. E os seus desenvolvementos programáticos tamén. Que teña que vir o seu director a clamar polo tópico fundamental desta organización quere dicir que algo vai moi mal no noso país. Seguramente, esta era a “boa nova” que o presidente do Goberno nos quería transmitir a semana pasada. Que España sae da crise co traballo indecente.