29 dic. 2013

EL CÁNCER SE CURA, PERO APARTA DEL MERCADO DE TRABAJO. EN TORNO A UNA PROPOSICIÓN DE LEY

Con fecha de 4 diciembre 2013, las parlamentarias del BNG adscritas al Grupo Mixto Dª Olaia Fernández Davila y Dª Rosana Pérez Fernández han registrado en el Congreso una proposición de ley que pretende proteger en la esfera laboral y de Seguridad Social a las personas enfermas de cáncer. Se trata de una proposición que merecería un absoluto consenso del arco parlamentario, aunque ya veremos cuál es la posición de algunos. La idea es diáfana: las personas que tienen estas patologías se enfrentan a demasiadas incertidumbres y una no menor es la que afecta a su vida profesional y a sus prestaciones sociales. Lo cual resulta tanto más importante cuantas más evidencias optimistas nos envía el mundo de la medicina. Porque, superándose la patología, está la penosa vuelta a la actividad profesional, después de un período relativamente largo de tratamiento. Personas a las que todavía les debería quedar una larga carrera profesional se encuentran apartadas de sus trabajos y con evidentes problemas de retorno, incluso estigmatizadas como personas enfermas. En un año en el que la doctrina del Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha dado pasos de gigante en la protección frente a la discapacidad –a ver si su doctrina pronto es recibida por los órganos internos de la Jurisdicción- es fundamental reivindicar una justa protección de las personas que sufren esta enfermedad. Protección que les dé una seguridad económica durante el tratamiento, mediante una secuencia objetivamente definida y garantizada entre la incapacidad temporal y la incapacidad permanente, y que incluya, a efectos de las expectativas de derecho, una asimilación a períodos cotizados. Pero, no menos importante, una protección en el marco laboral mediante técnicas de reserva de puesto de trabajo, preferencias de empleo y derechos de promoción profesional. Una protección que, en suma, las devuelva al carril de sus carreras profesionales sin que el cáncer haya sido una incidencia definitivamente desprofesionalizadora, como por desgracia lo está siendo en la actualidad. Probablemente, la proposición es susceptible de mejoras técnicas y de aportaciones de todos los grupos del arco parlamentario. Pero es una iniciativa que merece la pena. Se enfrenta a un problema social objetivo, demasiado desconocido para la gran mayoría, pero demasiado importante para que se deje pasar desapercibido. Es una de estas proposiciones que sirve de termómetro de la calidad social de un Estado de Derecho y que da la vara de medir entre sistemas integradores de las personas y sistemas que simplemente desprecian y se desentienden de ellas. http://www.congreso.es/portal/page/portal/Congreso/PopUpCGI?CMD=VERLST&BASE=pu10&FMT=PUWTXDTS.fmt&DOCS=1-1&DOCORDER=LIFO&QUERY=%28BOCG-10-B-150-1.CODI.%29

25 dic. 2013

SOBRE EL INCREMENTO DE LA EDAD DEL MENOR EN LA REDUCCIÓN DE JORNADA POR GUARDA LEGAL

El otro día comentaba las novedades del último Real Decreto-ley en materia de trabajo a tiempo parcial. No tengo intención de dedicarle más entradas a esta norma, pero me parece conveniente comentar ese incremento de la edad del menor desde los ocho hasta los doce años en la reducción de jornada por guarda legal, equiparándose de este modo el Estatuto de los Trabajadores al Estatuto Básico del Empleado Público. Me ha sorprendido no leer ninguna crítica específica a algo que, a mí, me parece muy desaconsejable. Se dirá para justificar la medida que es necesaria en el entorno de unos horarios laborales que casan muy mal con los escolares. Sin duda, eso es así, pero refleja una forma muy concreta de enfrentarse a la conciliación de la vida familiar y laboral, muy alejada de los paradigmas más dignos de seguirse. Como elemento de contraste, no es casual que coincida en el tiempo con una ley de presupuestos que vuelve a “retrasar” un año más, hasta enero de 2015, la ampliación del permiso de paternidad a las cuatro semanas. Y que vuelve a pegarle una mordida a los pocos derechos restantes de la ley de dependencia. Éste es el contexto, totalmente contrario a la introducción de elementos de corresponsabilidad en la normativa reguladora de esta materia tan sensible. Por supuesto que la modificación favorece el modelo familiar del salario y medio, que tiene su base en la consideración del varón como primer aportador de rentas. Las estadísticas sobre uso de la reducción de jornada resultan muy elocuentes y sobran más comentarios. Asimismo es claro que se violan los principios del Acuerdo marco del Permiso Parental de 2009 en cuanto al retorno no demorado de las personas que utilizan el permiso parental a la situación ordinaria de trabajo a jornada completa. Porque el mensaje que se lanza a las empresas es muy nocivo: que las madres no volverán a dicha situación hasta que el menor de sus hijos alcance la edad de doce años. O, si se prefiere, se profundiza y “perfecciona” el mummy track, o itinerario maternal, que concibe a las mujeres como menos comprometidas con sus carreras profesionales. Como lo define ESPING-ANDERSEN, un paso más en la consolidación de un modelo familiarista que hace descansar en resortes informales la labor de crianza. Es decepcionante comprobar cómo el Reino de España sigue la senda contraria de los modelos del Norte de Europa. Las últimas reformas de países como el Reino de Suecia se dirigen, más bien, a limitar la edad máxima en la que es posible tomarse el permiso parental, muy por debajo de los ocho años del citado Acuerdo Marco del permiso parental. Claro que el marco institucional, de Seguridad Social y de políticas sociales es allí muy distinto, por cierto más próximo a las recomendaciones de la OCDE, que no solo aconseja reducir el precio del despido. Incluso en este señuelo para que se utilice más el permiso parental es fácil observar una intención clara de situar a las mujeres madres en el ámbito del trabajo a tiempo parcial, como mecanismo de lucha contra el masivo desempleo. No es ninguna novedad esta desviada utilización de los derechos de crianza de hijos, ni carece de precedentes en realidades próximas a la nuestra. Más en términos generales, hay dos medidas concurrentes de conciliación que funcionan como vasos comunicantes: reconocer derechos de ausencia –permisos parentales- o derechos de presencia –como los define Mariam Ballester, basados en medidas de adaptación del puesto de trabajo y servicios sociales de calidad de crianza de hijos-. Ya se sabe cuál es la opción de la derecha. Ha sido la misma en otros países europeos. No es para escandalizarse. Así de bien-pensante es para algunos defender la conciliación de la vida familiar y laboral. Pero queda muy poco estético que esta medida que se comenta coincida con el “aplazamiento” en la extensión del permiso de paternidad y con el recorte de las políticas sociales de atención a la dependencia. Por supuesto, ni el más mínimo gesto de incremento de prestaciones familiares. Eso no está en la agenda, aunque ahora con la excusa de la crisis.

22 dic. 2013

AO CHOU REFORMISTA

Os galegos dicímoslle facer as cousas “ao chou” cando queremos dicir que alguén non ten plan previo. Tamén dicimos “estar atoados” ou ir “á toa”. Tamén podemos dicir de quen así se comporta que está atoallado, apampado, aparvado ou aparrulado. Podía engadir máis adxectivos, pero abondan. O Consello de Ministros ten aínda menos visión da xogada no tema laboral que no tema da poxa eléctrica, sen esaxerar. O Real Decreto lei publicado no BOE o sábado, de nome infame e exposición de motivos hilarante, contén un feixe de reformas laborais das que o mellor que se pode dicir delas é que non van valer para case nada. Con todo, pasémoslle revista únicamente ás novidades no traballo a tempo parcial, para facer un comentario o máis construtivo posible, coa esperanza de que alguén que pasee polos corredores de Novos Ministerios me lea e aprenda un pouco. Porque esta reforma, que non sirve a ninguén máis que as grandes empresas que abusan dos traballadores atípicos, fai moito dano ás persoas que traballan a tempo parcial. Vexamos. Mágoa que un libriño que publiquei o mes pasado xa non está ao día! Bah, tanto da, no fondo o que quería era propor reformas. Claro, non acertei en ningunha, debe ser que non teño visión da xogada! Primeira reforma do Real Decreto lei 16/2013: quitar as horas extraordinarias. En que quedamos? Re-introducilas no traballo a tempo parcial non era o cambio que precisaba noso mercado de traballo o ano pasado? Cambiaron moito as cousas en tan pouco tempo ou foi unha cagada da reforma do 2012? Miña modesta opinión: non son o problema, sempre e cando se garanta o dereito ao seu rexeitamento. O problema está nos estratos sucesivos de flexibilidade no tempo de traballo que producen o trinomio xornada irregular-horas complementarias-horas extraordinarias. O que eu suxerín –e sigo pensando- é que hai que derrogar as horas complementarias, aplicar razoables principios de proporcionalidade na xornada irregular e asegurarlles aos traballadores a tempo parcial un coñecemento suficiente da distribución horaria. Con todo, esta desaparición das horas extraordinarias ten algo de mentireiro, como logo se expón. Máis ben, moito de mentireiro. Hai unha sutil reforma para tranquilidade das empresas, consistente en que a distribución horaria que ten que constar no modelo de contrato de traballo a tempo parcial consiste no modo da súa distribución consonte ao convenio colectivo. É para despexar dúbidas, non sexa que os xuíces e tribunais se poñan esixentes cos requisitos do contrato. Polo tanto, a mesma irregularidade horaria que haxa no convenio a pode haber no contrato a tempo parcial. En realidade, non é nada novo porque as sentenzas eran moi condescendientes coas empresas a este respecto. Pero coido que se acabou de desnaturalizar un requisito formal vital para as persoas que traballan a tempo parcial. Elimínanse as preferencias de retorno dos traballadores que transitaron do tempo completo ao tempo parcial e dos que levan tres anos traballando a tempo parcial. Outra rebaixa dos elementos cualitativos do traballo a tempo parcial, co fin de que as persoas que traballan neste réxime queden para sempre ancoradas no guetto do traballo atípico e sen dereitos. Canto ás horas complementarias, as reformas, agás unha que se comenta en alínea aparte, van nunha liña de baixa intensidade, pero para amolar máis aos traballadores a tempo parcial cando o convenio colectivo non as regula. En concreto, baixa o prazo de preaviso de sete a tres días e incrementa a percentaxe legal do 15 ao 30 por 100 das horas contratadas. Porén, nesta concreta materia –que, como dixen antes, o máis lóxico sería a súa absoluta derrogación- hai unha novidade que convería ponderar, porque, sistemáticamente concebida, sería unha boa iniciativa: consiste en distinguir aos traballadores con contratos marxinais de menos de dez horas, para darlles un tratamento máis garantista. Iso é importante, porque convería reflexionar que situación específica e diferenciada teñen os TTP segundo a percentaxe de xornada que realizan. E logo hai outra reforma das horas complementarias: ademáis das pactadas, cabe que se fagan máis –ata o 15 por 100 das contratadas, ou ata o 30 por 100 cando o prevexa o convenio colectivo-, se o traballador as acepta. Polo tanto, a desaparición das horas extraordinarias é mentira. Cabe que se fagan estas horas “complementarias/extraordinarias”. E que se fagan a esgalla. Pensemos nalguén que ten unha xornada ordinaria de 500 horas contratatas nun sector nos que, por facer as contas doadas, o traballador a tempo completo comparable fai 1500. Antes deste RD-lei 16/2011 podía facer ao ano a terceira parte de 80 horas, é dicir, 26’66. Ou, dito noutras verbas, cada catro meses o empresario tiña 26’66 horas de flexibilidade a conta de horas extras. Agora vai poder facer ao ano 75 horas “complementarias” a maiores das complementarias –vala a redundancia-. Ou 150, se se pacta iso por convenio colectivo. É dicir, unha enxurrada de horas. *** Pero o peor, o mái cutre e lamentable, o que mellor reflicte que o Goberno non sabe de que fala, é que permite que tamén os traballadores con contratos temporais poidan facer horas complementarias. Con esta novidade, os fraudes de leis están servidos. O control se volve imposible. O contrato queda a mercede dunha das dúas partes contratantes. O dereito deixa de ser dereito…para convertirse no que quere o PP: unhas reglas abstrusas para beneficio de asesores trampeiros. Por suposto, sen nengunha posibilidade de control por parte dos órganos de inspección. Do que se trata é de que se anime ás empresas a facer trampulladas. Non se decata o Goberno do que ninguén se deixa de decatar? *** Moito se ten falado da extensión do contrato de apoio a emprendedores ao traballo a tempo parcial. É outra das novidades desta reforma. Para min o problema non está en se cabe ou non para o traballo a tempo parcial, senón no contrato en si mesmo, claramente contrario ás obrigas internacionais do Reino de España. Pero, de haber este contrato, case prefiro que caiba tanto para traballadores a tempo parcial canto para traballadores a xornada completa. Tampouco me interesan o máis mínimo as rebaixas na cotización por desemprego no traballo a tempo parcial. Non sei se incentivan algo ás empresas. Pero, se así fose, benvidas. *** En resumo, novo golpe baixo ás persoas que traballan a tempo parcial. Habería que aprenderle a estos sabichones de Novos Ministerios que o contrato a tempo parcial se incentiva desde a demanda do mesmo –das empresas- pero tamén desde a oferta –desde os traballadores. As condicións cainitas que se lles impoñen non lles facilitan que poidan ingresar no mercado de traballo. E aínda menos lles facilitan que poidan chegar ao traballo típico. Quedarán para sempre marxinados no traballo a tempo parcial, e ademáis temporal. Porque agora xa non se incentiva para nada o traballo indefinido a tempo parcial. Se a iso se lle une a regla de xornada irregular nova do art. 34, flagrantemente contraria á Directiva 2003/88/CE, o resultado é o que é: un despropósito. Por favor, señores do Goberno: estuden un pouco e deixen de mandar caralladas ao BOE. Por certo, as outras reformas tamén son para chorar…Pero xa me alonguei demasiado.

21 dic. 2013

A INMORAL REFORMA DA LEI DO ABORTO

Hoxe hai que escribir deste tema, porque o silencio sería cómplice. Por suposto que tamén está ese novo Real Decreto-lei 16/2012, cheo das novas pallasadas de reforma laboral –é certo que hai algún cativo acerto, que máis ben parece froito da casualidade-. Pero iso comentareino mañá. Hoxe, cómpre expresar catro ideas deste proxecto de lei que nos achega a unha realidade chea de tebras e a unha concepción da muller paternalista e autoritaria. Un proxecto de lei que confronta cos dereitos máis básicos de cidadanía e de liberdades civís. Desta volta a extrema dereita turra nos dereitos máis elementais vinculados á dignidade das mulleres. E turra con este cheiro de pseudo-superioridade moral de defensa duns valores pretendidamente máis elevados. Como sempre fai, fabricando excusas xurídicas falsas, como o cumprimento das obrigas de Nacións Unidas derivadas da Convención de persoas con discapacidade. Primeiro eliminan os prazos e logo din que outra saída que restrinxir a excepción terapéutica sería discriminatoria. Hipócritas! O dereito de obxección de conciencia expandido a todo profesional alén de toda razoable e proporcionada relación directa coa interrución do embarazo está evidentemente prantexado para porlles dificultades ás mulleres neste transo, como o está o periodo “de xanela” de sete días para que teñan que enfrontarse a unha situación dificilísima cociñada devagar, para maior sufrimento persoal. Algún político pensa que abortar ten algo de vicio! Os contrastes de opinións médicas previos para os supostos excluídos son outra pedra de toque para venderlle á muller moi cara a súa decisión, mesmo dentro dos restrinxidos termos legais. O máis ominoso é esta disculpa de que ao final a muller non vai ser incriminada penalmente –outra cousa é que cometa un ilícito administrativo-. É dicir, se lle considera reo de delicto ao profesional sanitario, para que en casos dubidosos prefira non arriscarse, cun proxecto de lei que, ademáis, deixa moitos conceptos xurídicos indeterminados. Non quero formular unha crítica xurídica dunha lei integrista, porque daría a impresión de condescencia cos apartados do proxecto non comentados. Tampouco son un especialista en Dereito Penal nen en dereitos fundamentais derivados da personalidade. Son un cidadán atoado pola capacidade de impor a súa concepción da vida e do ben e do mal dalgúns. O Reino de España deixou de ser unha sociedade teocrática hai moitos anos, pero unha pequena parte dela ten morriña doutrora. Por desgraza, as maiorías absolutas do PP sempre se traducen en retrocesos axigantados dos dereitos civís. Pero o que si quero é expresar que nunha sociedade igualitaria non caben este tipo de lexislacións. Que a razón e o ben moral está da parte dos que defendemos o dereito das nais decidiren con lexislacións homologables ás da nosa contorna. Non dos reaccionarios integristas que enxergan ás mulleres como persoas con capacidade limitada e sometidas a unha situación de especial suxeición pública. O que non admito é que ninguén que vote a prol desta lei logo exprese públicamente o seu compromiso cos dereitos de igualdade. É absolutamente incompatible.

16 dic. 2013

CHILE

Ayer se celebró la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Chile, con la victoria, que se daba por descontada, de Michelle Bachelet. Me produce, desde luego, una sensación de alegría en un país que, con el tiempo, se ha convertido en mi segunda patria, después de tanto que me ha dado en mis sucesivos viajes, desde que fui por primera vez en 2007, de la mano de mi gran amigo Alfredo Sierra. Es verdad que la presidenta electa tiene una gran tarea por delante, en unos términos suficientemente descritos por los medios de comunicación. Como expresa Nicanor Parra en sus Antipoemas, “hay dos panes/Usted se come dos/Yo ninguno/Consumo promedio: un/pan por persona”. Más claramente, Eugenio Tironi –poco sospechoso de filo-comunista- dice en su Crónica de viaje Chile y la ruta a la felicidad que “es indispensable reducir progresivamente la pobreza y las desigualdades, pues ambas, pobreza e inequidad, son grandes fuentes de infelicidad”. Ése es el reto de una presidenta que ha renovado la clásica Concertación con la entrada de los comunistas. Una nueva generación, representada por Camila Vallejo, ha puesto de manifiesto los déficits insoportables del sistema educativo chileno, que Sebastián Piñera no ha podido resolver –pero tampoco Frei, ni Lagos, ni la propia Bachelet anteriormente, ni Aylwin-, a los que hay que sumar los de la sanidad pública y, en general, los que tienen que ver con todo lo que cabe entender como derechos sociales de ciudadanía, de los que la República es muy claramente deficitaria. Pero, al lado de este paradigma del liberalismo económico que ha sido Chile, existe un país moderno y admirable. Un sistema democrático en el que los derechos se respetan genuinamente, con un sistema normativo eficaz y efectivo. Un país que, en los últimos acontecimientos internacionales ha demostrado una autonomía de criterio que para sí quisieran muchos países europeos. Pero sobre todo un país que ha hecho cuentas con su pasado. En mi último viaje allá, el pasado septiembre, el presidente Piñera –tan de derechas él- dictó resolución de enviar a centros penitenciarios comunes a los militares cómplices del régimen de Pinochet. ¿Se imaginan ustedes una situación parecida en algún país europeo bien conocido? Casi simultáneamente, la Iglesia pedía perdón por su complicidad, al igual que lo hacían amplios sectores de la derecha cuyo silencio había sido cómplice –como cómplices habían sido connotados demócrata-cristianos por aquel entonces-, o sectores del ejército. Parece ser que Neruda no murió envenenado, sino de muerte natural, lo cual no me impedirá volver a emocionarme la próxima vez que regrese a Isla Negra. Y, por supuesto, los restos de Salvador Allende descansan en el cementerio general de Santiago de Chile, después de sus funerales de Estado en 1990. ¡Igualito que el último presidente de la IIª República española Juan Negrín! Claro que Chile tiene inmensos retos y grandes desigualdades. No se trata de ignorarlo. Pero también inmensos valores. La felicitación que ayer le dedicó Evelyn Matthei a Bachelet sería impensable en otros países, así como el reconocimiento de Bachelet a la labor de Piñera. Yo estoy seguro de que la nueva presidenta cohesionará algo más este país y que con ella mejorarán ciertos derechos civiles insuficientemente reconocidos. Está por ver cómo Bachelet aúna en su acción de gobierno a democristianos y a comunistas, pero seguro que con su carisma personal lo conseguirá, como consiguió tantas cosas en Naciones Unidas. Ahora me acuerdo, desde tan lejos, de la nieve en el cerro del Plomo, o del atardecer en San Pedro de Atacama contemplando el Licancabur, o del Turri en Valparaíso. O, por hacer un guiño a mis amigos, del estadio Santa Laura. De tantos sitios a los que volveré, sin duda.

13 dic. 2013

“EL PRINCIPIO DE IGUALDAD DE MUJERES Y HOMBRES. En especial, en el Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social”

Este es el título de la tesis que hoy ha defendido en la Facultad de Derecho de la Universidade da Coruña Fernando Lousada Arochena. En estas breves líneas quiero expresar, sobre todo, la satisfacción inmensa que me ha producido participar en ese acto, aunque haya sido como miembro de la comisión juzgadora, a causa de tener que sustituir a quien debiera haber estado allí, Teresa Pérez del Río. He compartido comisión con Xosé Manuel Carril, Mariam Ballester, María Fernanda Fernández y Tomás Sala, un grupo ellos cuatro que ya explica el importante grado de debate que se produjo en el acto de defensa. Vaya, por supuesto, mi felicitación y agradecimiento al director, Ricardo Ron Latas. Agradecimiento muy especial por integrarme en un acto en esa Facultad, tantos años después. Creo que esta tesis expresa, resumidamente, toda la contribución de Fernando al tópico de la discriminación sexista, que no es poca cosa. Pero con un enfoque nuevo, con preguntas siempre distintas y con respuestas muy diferentes de las convencionalmente aceptadas. La obra no es para nada recopilatoria de trabajos anteriores, sino una reelaboración muy actual, con propuestas muy interesantes y asumibles. Porque, por encima de otros valores, se trata de un trabajo realizado con una fuerte dosis de realismo y sentido común, para nada reñidos con planteamientos ambiciosos y exigentes para con todos los operadores jurídicos. Ha sido una oportunidad muy especial poder discutir sobre el concepto de la discriminación directa e indirecta, de la discriminación sistémica, de la discriminación múltiple y sus intersecciones, así como de las identidades complejas, de la consideración de los derechos de conciliación como derechos fundamentales, del acoso sexual y sexista, de las acciones positivas, de las excepciones de buena fe ocupacional… Y también, por supuesto, de los últimos y lamentables acontecimientos centrados en la más reciente sentencia del TC en torno a la maternidad –pronunciamiento en el que lo peripatético se ha impuesto a lo obvio-, en el descuido del legislador de urgencia en un tema tan importante como los derechos prestacionales de los trabajadores a tiempo parcial, o sobre ciertas reformas recientes en la legislación laboral profundamente anti-conciliación. En pocas ocasiones un tema de tesis aparece tan vinculado a la propia trayectoria personal del doctorado. Un tema que le seguirá acompañando y sobre el que todavía habrá de escribir mucho más. Hoy ha sido un paso más –con el revestimiento, claramente tardío, del grado de doctor- y, sin duda, una aportación doctrinal muy significativa. Quiero destacar, además, la presencia en el acto de sus compañeros del TSJ de Galicia, de abogados amigos y, en general, de personas que no quisieron perderse un acto con un fuerte valor académico y personal. Ya de vuelta en Vigo, me he vuelto a sumergir en el último proyecto conjunto en el que me ha embarcado Lousada –en este caso, la discriminación por orientación sexual- con la congoja de que, dentro de unos días, ya me estará presionando para que mantenga su ritmo, casi imposible de seguir. En fin, ha sido el de hoy un día muy especial, por más que, por oscuras razones, el ya doctor me haya dejado sin postre, en la comida de celebración.

5 dic. 2013

REXÍMENES DE SEGURIDADE SOCIAL DE FUNCIONARIOS PÚBLICOS: A INSENSATEZ ENQUISTADA

Onte tiven a oportunidade de dar unha charla na Universidade de Extremadura, en Badajoz. Neste outono de xeadas e ceos limpos, cruzar Portugal en coche é unha ledicia. Na mañá de hoxe, conducir polos pobos alentejanos foi mesmo para min, pouco amigo do volante, unha oportunidade para o relax e o disfrute. Mesmo deume tempo a me desviar un anaquiño para visitar Castelo Branco, tantos anos despois. A paisaxe do Texo, engaiolante, aínda a teño agora fixa na memoria. Noutra orde de ideas, foi unha descuberta compartir unha xornada co meu anfitrión, Ángel Arias, teimudo profesor e coordinador dunha área moi digna no seu traballo de análise xurídica e transferencia de coñecemento. Ademáis de facerme a estadía extraordinariamente agradábel, deume a oportunidade de estudar temas que case sempre se nos esquecen, como foi neste caso a Seguridade Social do persoal das Forzas Armadas. Para alguén tan afastado do mundo militar coma min, a obriga de preparar unha pequena inrtervención desta materia foi unha oportunidade de reflexión do noso modelo de Seguridade Social. O que motiva que prantexe esta cuestión hoxe no blog: cando van desaparecer para sempre estos enxendros de protección social, os reximes especiais de funcionarios e o sistema de clases pasivas do do Estado? Auténticos remedos de Seguridade Social, que non merecen a consideración de tal, e que se manteñen como pequenos redutos de privilexios para determinadas castas de funcionarios. Está ben que clases pasivas vaia morrendo pola non incorporación de funcionarios de novo ingreso, pero non ten senso ningún que se lles recoñezan tamén a estos as pensións extraordinarias e non se lles aplique, sen máis, a lóxica das continxencias profesionais da Seguridade Social. É un despropósito que se manteñan, a costa dos contribuíntes, sistemas pseudo-mutualistas como o do ISFAS –tamén para o persoal de novo ingreso-, con privilexios e servizos que non existen no sistema de Seguridade Social. E iso a cambio dunha cativa cotización que, desde logo, non é abonda para o mantemento destos subsistemas. A min non me parece mal que se lles recoñezan aos beneficiarios residencias de vacacións, centros para convalecencias, centros para a atención específica de discapacidades dirixidos a menores de 18 anos, centros especiais de emprego para discapacitados que non precisen da asistencia de terceiras persoas, atención especial a menores celíacos e un longo etcétera. Pero non é lóxico que se restrinxan a unhas clases minguantes de funcionarios. E alguén dirá que a Seguridade Social dos reximes funcionariais, e moi en particular a do persoal das Forzas Armadas, non é máis que unha pequena migaxa dunha chea de privilexios dos que non disfrutan outros servidores públicos. Sen dúbida. Pero unha racionalización a longo prazo da protección social e das contas públicas esixe que desaparezan estes pequenos mostros. Para ben da lóxica do sistema, da mellor sustentabilidade do sistema de Seguridade Social e para que pequenas canonxías impropias do século XXI vaian desaparecendo. O dí alguén que pertence a MUFACE e que non entende por que non pode ser, auténticamente, un membro do sistema público de Seguridade Social. Precisamente en decembro, cando recibe a periódica visita dos comerciais das entidades privadas sanitarias dicíndome que estou tolo por optar pola sanidade pública do SERGAS.

1 dic. 2013

FLEXIBILIZACIÓN DE CONTRATOS A TEMPO PARCIAL, SIMPLICACIÓN DE CONTRATOS TEMPORAIS…

As declaracións de hoxe do ministro de Economía e Competitividade non se afastan, por desgraza, do guión que vimos escoitando estos días, en relación coas iniciativas legais que se van pór en marcha en materia laboral. Porque se algo pode ser contraproducente e lesivo para o mercado laboral é flexibilizar os contratos atípicos. Da noxo que logo digan que loitan contra a segmentación do mercado de traballo ao retirarlles dereitos aos traballadores con contratos indefinidos. Con estas novas iniciativas queda claro que tal argumento non pasaba da categoría de pretexto. Porque se hai unha medida que ten potencialidade segmentadora é negarlles dereitos aos traballadores atípicos. E se hai algo discriminatorio por definición é dirixir reformas restritivas contra as persoas que traballan a tempo parcial. Resulta evidente que a recuperación do emprego, cando se produza, vai vir da man do incremento masivo de contratos atípicos –temporais, a tempo parcial, por ETTs, autónomos dependentes…- Precisamente por iso ten tanta importancia que se acheguen os dereitos destes colectivos aos dos traballadores indefinidos, nunha senlla que desde logo comezou a reforma do 2006, seguiu a de 2010 e se truncou a partires de agosto do 2011. O que queren as Directivas da Unión Europea consiste substancialmente en procurar o principio de igualdade de dereitos entre traballadores atípicos e típicos. Outra vez o ministro vai totalmente a contracorrente do que se postula en Europa. Pero iso non tería tanta importancia se non fose porque o resultado da reforma vaise traducir nun incremento da inestabilidade e da precariedade da nosa poboación activa. Os xóvenes aos que o Goberno di protexer van ser vítimas de condicións de traballo indignas que non lles van permitir progresar nas súas carreiras profesionais, senón perpetuarse no emprego preacario, no subemprego e no desemprego cíclico. Non van poder millorar porque flexiblizar contratos atípicos é tanto como cortar todas as pontes de transición ao emprego típico indefinido e a xornada completa. Por suposto que o ministro non ten nin idea de que pasa na realidade do contrato a tempo parcial no noso sistema. Además dunha flexiiblidade horaria desproporcionada –horas complementarias, horas extraordinarias, xornada irregular, imposibilidade dos traballadores coñeceren a distribución da xornada-, moito emprego informal. Sectores como o traballo doméstico ou a hostalaría están inzados de emprego sulagado. E, no caso do emprego formalizado, contratos formalmente a tempo parcial nos que se traballan máis horas das contratadas. Esa é a realidade, non outra, señor de Guindos, entérese! Por suposto que hai moito que reformar, pero non na orientación que pretenden estos desaprensivos. Trátase de que exista contrato a tempo parcial e temporal con dereitos. Sen que eses dereitos estean necesariamente rifados con doses proporcionadas de flexibilidade. Pero sen que a flexibilidade sexa desproporcionadamente maior no traballo a tempo parcial que no contrato a xornada completa. Os traballadores a tempo parcial son persoas, non monecos. Canto ás modalidades de contrato temporal, esta rosma de que hai que simplificar súa multiplicidade é unha teima que non se enfronta aos problemas reais. Máis do noventa por 100 dos contratos temporais que se formalizan obedecen formalmente ás causas estruturais de obra ou servizo e eventualilidade. O problema, xa que logo, é como a práctica empresarial, coa complicidade xudicial e da negociación colectiva, está a difuminar as causas reais que xustificarían contratos temporais. Nada máis. Pero un teme que simplificar, coa simplicidade de pensamento dos que gobernan, non vai ser outra cousa que relaxar os xa mornos mecanismos de control.