27 nov. 2014

GOOD FRIDAY AGREEMENT




Hoy he tenido la oportunidad de escuchar a David Trimble. Un hombre admirable por lo que representa, el proceso de paz en el Ulster. No importa si en su vida haya sido más un halcón o una paloma, su legado es el de la paz, como le reconoció ya hace años la academia sueca. Ahora reconvertido de unionista en tory, peer de la House of Lords, poder escucharlo ha sido un auténtico privilegio. Uno no sabe qué hay de especial en la política del Reino Unido, pero sí una voluntad de encuentro y de diálogo que uno echa en falta en los comportamientos autoritarios hispánicos. El desencuentro en lo ideológico –y, además, en lo religioso- que se resuelve con la voluntad del compromiso y de la búsqueda de soluciones desde una democracia radical que uno quisiera para sí mismo y su espacio geográfico.

Se ha referido, como no podía ser de otro modo, al Acuerdo de Viernes Santo de 1998, que puso fin a uno de los conflictos violentos más enquistados que había en Europa. Cómo, con cierta altura de miras, personas de procedencias tan distintas como Gerry Adams, John Hume, Bertie Ahern, Tony Blair o el propio David Trimble fueron capaces de alcanzar la paz. En el caso de Mr. Trimble, con la dificultad añadida de templar las facciones más radicales de los unionistas norirlandeses. No por casualidad años más tarde es un apacible lord conservador, alejado de las filas del unionismo protestante.

En términos generales, habló de su experiencia negociadora, de cómo manejarse políticamente. De que es fundamental la actitud de quien se sienta en la mesa, que sólo vale la de buscar genuinamente un compromiso. Pues en caso contrario, no hay nada que hacer. La postura de destruir al adversario o buscar imponerse no vale. De que las circunstancias importan también, como se puso de manifiesto, tras frustrarse la primera ronda de 1992, con la excarcelación de varios líderes republicanos irlandeses. Pero, sobre todo, se refirió a conceptos de práctica negociadora: el del consenso suficiente entre fuerzas representativas de ambas partes. El de la vocación negociadora como condición suficiente para un abandono de la violencia, pero siempre condicional a que se verifique la posición pacífica del otro. El del reconocimiento de que las negociaciones tienen que ser necesariamente duras.

Los problemas de las presiones sobre los negociadores fueron grandes, reconoció. También que no era suficiente con alcanzar un acuerdo político razonable, porque contaban demasiado los asuntos emocionales. Pero que, en tales situaciones, las cuestiones técnicas eran fundamentales, como lo era un buen ambiente negociador. Y, sobre todo, la asunción de la enorme responsabilidad que tenía cada una de las personas que participaban en el proceso.

Hoy no escuché a un hombre genial, sino a una persona normal, eso sí, dotada de un gran sentido práctico y de una fuerte intuición política. Y, sobre todo, un hombre de profundas convicciones democráticas. Tan lejos como uno pueda estar de su forma de pensar, estaría seguro de que tardaría muy poco en ponerse de acuerdo con él. Cuál fue la base del acuerdo. Algo tan sencillo como el uso de medios exclusivamente políticos y democráticos añadido al principio de la “doble mayoría”: los acuerdos fundamentales deberían asumirse por la mayoría sumada de los representantes de los republicanos católicos y de los unionistas protestantes. Y, como telón de fondo, que el estatus constitucional de Irlanda del Norte vendrá definido por la voluntad democrática de Irlanda del Norte y de la República de Irlanda. Es decir, una suerte de autodeterminación condicionada frente al Reino Unido y a Westminster.


¿Cuánto mejor irían las cosas en nuestro Reino si contáramos en las filas de la derecha con un puñado de Trimbles? Claro que las tradiciones son enormemente distintas. Pero sobre todo, las actitudes. El fue reacio a dar consejos a otros procesos, como el de Israel y Palestina. Sin embargo, reconoció cuánto había aprendido de la reconciliación y el proceso sudafricano, culminado pocos años antes.

21 nov. 2014

EL UKIP Y LA AGENDA DEL PARTIDO CONSERVADOR


 
Ayer el candidato del UKIP obtuvo el segundo escaño en Westmisnter para este partido, en la circunscripción de Rochester and Strood. Otra vez se trata de un tránsfuga del partido conservador, en este caso de Mark Reckless. En el contexto de la euforia del momento, el líder del partido, Nigel Farage, dijo alguna que otra cosa lúcida. Entre otras, que claramente el voto al UKIP había dejado de ser un voto de protesta y es ahora un voto posibilista. Es verdad, como ponía de manifiesto un alterado e irritado David Cameron en una rueda de prensa de hoy.

El órdago institucional que plantea el UKIP es muy importante y está condicionando de forma decisiva la política inglesa. El Partido Conservador, afectado en su facción más anti-Unión Europea y populista, se ve en la necesidad de expresar más allá de lo razonable toda su esencia euroescéptica. Por más que ayer se escandalizaran de unos excesos ciertamente xenófobos de su exconmilitón Reckless, lo cierto es que están apuntando unas propuestas que, dicho amablemente, sitúan al Reino Unido fuera del marco de convivencia europeo.

Quizá el tema más conocido sea el del establecimiento de límites a la libre circulación de trabajadores, en el que Cameron ya he tenido sonoros encontronazos con algunos de sus colegas europeos y con el propio Jean Claude Juncker. A este asunto se une el de la reducción de la contribución neta de UK a las arcas de la UE. Uno teme que los burócratas de Bruselas sean más tolerantes con el Gobierno británico de lo que debieran ser.

Pero sobresale, por encima de todos estos temas, una marcada política anti-emigratoria que se basa en la denegación de subsidios asistenciales a las personas en función de criterios de arraigo. Y, al margen de estas medidas más conocidas, ciertas trabas de hecho mediante requisitos administrativos aparentemente voluntarios para acceder efectivamente al mercado de trabajo de Gran Bretaña, sobre todo en el ámbito del empleo cualificado. Por encima de este panorama, sobrevuela el referéndum de permanencia en la UE, en el que dista de estar clara la posición que va a adoptar el Partido Conservador.

Pero no es solo la Unión Europea, también el Consejo de Europa. El número de encontronazos que sus órganos han tenido con GB ha sido muy elevado en los últimos años. Lo cual ha producido una iniciativa en las filas tories hacia la posibilidad de denunciar el Convenio de Roma de 1950, por lo menos en el caso de que no se conceda por parte del Parlamento al Reino Unido el derecho a vetar los pronunciamientos del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Lo cual tiene gran importancia, a la vista del elevado número de modificaciones legislativas que los fallos del Tribunal de Estrasburgo han precipitado. Como ejemplo evidente, la legislación sindical, fuertemente contestada por el TEDH o por el Comité Europeo de Derechos Sociales.

En este escenario, podría dudarse qué es originario y qué es impostado en la agenda política tory. Es decir, hasta qué punto está condicionada por los del UKIP. Es difícil saberlo. La marca conservadora siempre ha ido unida a una agenda fuertemente desprotectora y desreguladora, euroescéptica y generadora, en la práctica, de considerables bolsas de pobreza. No obstante, ahora parece más empeñada en desarrollar iniciativas del gusto de un populismo muy escorado hacia las posiciones europeas más extremistas. Es como si renunciara parcialmente a su identidad aristocrática y clasista para entregarse a nauseabundas iniciativas dirigidas a despertar los peores instintos de las clases trabajadoras amenazadas por la pobreza y la exclusión social.

5 nov. 2014

CANTO MELLOR RECENDE O ESTERCO!

CURSOS DE FORMACION



Un xa perdeu a capacidade de alporizarse con este personaxe que temos de presidente da Xunta. A trama dos cursos de formacion constitue unha indignidade grande, en tempos nos que as politicas activas de emprego serian tan necesarias e nos que a nosa mocidade e a nosa clase traballadora precisa tanto de accions formativas. O fraude non se produce, desde logo, nunha materia secundaria.



Que creto podemos termos as galegas e os galegos no bon fin das politicas de emprego? E merecente a nosa Administracion autonomica de xestionar a Garantia Xuvenil? Evidentemente que non. Por incompetente e por desleal. E a tentativa de Mr. Bean de botarlle chumbo a todos espallando merda non procede. Eu son testemuna: na epoca do bipartito xestionei un curso de formacion para persoas desempregadas e afirmo que os controis eran exhaustivos. Unha funcionaria da Consellaria de Traballo subiu a Universidade varias veces, eu estaba sometido a un exhaustivo control de firmas e cada euro que gastamos foi convenientemente fiscalizado. Non somos iguais. O corrupto e o Goberno actual, non o anterior. Alguen poderia pensar que foi o meu un curso especifico. Pero, engado eu, esa foi a mina experiencia. Desde logo, me alegro de non ter feito ningunha colaboracion en formacion para o emprego desde o 2009. Eles non son merecentes de confianza.



Cando un ve a fotografia reiterada do noso presidentino con persoas que, en apariencia, estan enlamados en practicas delictivas, que pode pensar? A xente normal non temos tantas amizades perigosas. No mellor dos casos, haberia que pensar que Feijoo e un imbecil, por non saber de quen se arrodea. Pero eu non acredito na sua imbecilidade.



Alen destas consideracions, un sinte moita magoa polo que ten defendido sempre. O maior protagonismo de Galiza nas politicas activas de emprego, a asuncion integra de todas as competencias que poderiamos ter. Unha postura mais ambiciosa na que se asumiran certas responsabilidades regulatorias. Esa seria, desde logo, a loxica arela dunha Administracion galega de seu. Xa sei que a actual non ten arelas nen responsabilidade ningunha, pero, caberia facer tanto! Cando sairon as sentenzas do Tribunal Constitucional a partires do 2000, habia moito espazo de traballo e ilusion. O bipartito non tivo tempo, por moito que se fixo boa politica en materia de traballo e relacions laborais. E esta xentalla que hoxe esta non sabe nada...boh!, sabe darlle cartos aos seus en condicions ilegais.



Personaxes como Crespo, Pachi Lucas e outros tantos medraron ao abeiro do Partido Popular, con relacions intimas con politicos emerxentes. Non me quero esquecer do alcalde da Coruna, chivato de investigacions policiais. Non somos todos iguais! A corrupcion do goberno de Mr. Bean e abafante.


Xa non e que non tenan a mais minima idea de como xestionar as politicas sociais e laborais. E que ademais son fondamente desleais co dineiro publico. O meu ordenador de hoxe, abraiado polos acontecementos, non soubo por tildes, porque un non sabe xa onde por os acentos do discurso: na incompetencia, na corrupcion ou na desproteccion dos febles.



Con todo, e o mellor momento de reclamar un goberno galego que tanto necesitamos que saiba que facer coas politicas activas de emprego. Somos unha das rexions de Europa con menor taxa de emprego. Xa sei que non e culpa exclusiva de Mrs. Mato, pero deberia facer algo por mellorar a situacion. Pero antes, estudar e aprender.